
Me desespera que las lesbianas sean tan progres.
Me exaspera que las lesbianas por el hecho de serlo se consideren "muy de izquierdas", que vaya usted a saber qué quiere decir eso.
Me deja algo perpleja que las lesbianas a pesar de ser mujeres sean proabortistas.
Me da mucha pena que uno de los dogmas del lesbianismo sea el ateismo.
Parecería lógico que a aquellos que han conseguido romper ciertas convenciones sociales les fuera más facil romper con algunas más. Pero esa correlación no se da. No ha servido de nada haber sufrido en propias carnes que aquello que se dice no es siempre la verdad. No se ha aprendido a ver más allá.
Y entonces nos ponemos a buscar refugio en identidades a medida, derechos sociales, adaptación. Las que van más allá políticamente, las adictas a lo radical, a lo más radical, al final caen en otros grandes lugares comunes.
El hecho mismo de no encajar, que todas hemos vivido de un modo u otro, debería convertirse en nuestro
maestro. Nos da la oportunidad de coger distancia. Distancia del acontecimiento de "ser mujer", distancia de la estructura heterosexual.
Sabemos que no somos exactamente mujeres, hay que seguir desidentificandose.
No somos exactamente cuerpos.
No somos sólo cuerpos.